Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

miércoles, 15 de julio de 2015

¡¡Hoy no tengo ganas!!

 
 
Siempre hemos tenido tendencia, a la hora de las modas metodológicas, en oscilar entre opciones totalmente opuestas. Del sacrificio y esfuerzo a la hora de entrenar, hemos pasado a la necesidad de que nuestras jugadoras tengan todo de manera fácil y cómoda con el menor esfuerzo y sacrificio posible.
 
Sí, hoy en día el objetivo es que “las jugadoras obtengan todo de manera fácil y cómoda”. Da igual que aprendan mucho o poco, el objetivo es que no sufran, no vaya a ser que se puedan ir a otro equipo. Y, es por ello que se aboga por desterrar todo lo que suponga cualquier tipo de presión a las jugadoras. No se trata de que aprendan, se trata de priorizar una emoción positiva frente a cualquier situación. Y, por ello, qué mejor que eliminar cualquier traba de esfuerzo y disciplina que pueda molestarlas.
 
 
Yo no creo que evitar el sacrificio y el esfuerzo y dar todo a las jugadoras deba ser el objetivo final de una educación deportiva, ni como club ni como deportista. Creo más bien que debemos educar/entrenar a deportistas. Jugadoras que, lamentablemente, no siempre van a conseguir todo de manera fácil. Hay momentos para no ser feliz. No es malo. Es simplemente una necesidad de ese guión marcado en la vida de un deportista, de una jugadora.
 
No hay nada peor que la frustración que sientes cuando algunos se empeñan en exponer a las jugadoras a la incapacidad de superar sus fracasos. Fracasar no es malo. El aprendizaje tiene su parte de esfuerzo e incomodidad por muchas estrategias y herramientas que ideemos. 
 
Prescindir de esa parte es hacer un flaco favor a las jugadoras. No se lo merecen. Sinceramente, alguien debería pensar en ellas antes de permitirles estar sometidas a un estado de falsa comodidad permanente. Que el deporte, como la vida real no es un conjunto de nubes de algodón y situaciones maravillosas. 

martes, 14 de julio de 2015

¿Nos contarán algún día quién parió tan estúpida idea?


 
Había una muchacha que siempre cruzaba por debajo de un balcón y todos los días le caía agua encima. La primera vez pensó que era casualidad. La situación se repitió varios días. Y siempre lo mismo. Hasta que un día, el quiosquero de la equina, le dijo "solo sucede cuando pasas tu. Intenta bajar por la otra acera. Sería mejor, que el agua que cae te la tiran a ti. No es casualidad: Piénsalo"
Al futsal femenino le viene sucediendo lo mismo en los últimos tiempos con la RFEF. En estos próximos días saldrán las normas reguladoras y volverán a echarnos agua encima con "La Puta Copa de Cuatro". ¿Nos contarán  algún día quién parió tan estúpida idea?
 
El Futsal femenio está mal  y todos nosotros hace años que no estamos a la altura de las circunstancias. Pero no es novedad ni digo nada nuevo. El presente y el futuro del Futsal Femenino también se juega en los despachos, aunque cueste creerlo. Pero nosotros hemos cometido el pecado más grande, estar cada vez más divididos.
 
Como al comienzo del escrito. Si nos “joden” siempre igual, es porque nosotros somos los responsables de que esto pase. Lo que pasa no es casualidad.
 
El agua caerá otra vez del balcón y si nos vuelve a mojar, la culpa será nuestra.