Aquí la culpa la tenemos todos. Por cobardes e imbéciles.
Si es
que no puede ser. Mira que lo intento, pero al final pasa lo que pasa. Veo que
nuestra seleccionadora Alicia Morell ha realizado unas declaraciones, y me digo
a ver por donde sale.
Pienso
esperanzado que seguro que aborda temas actuales, y nos hable de la necesidad
de que desde la RFEF se respete como se merece a nuestra competición, a
nuestras jugadoras y se potencie la liga para que sea más competitiva. De la
necesidad de buscar soluciones para que no se tengan que ir tantas jugadoras a
otros países a competir. En fin, tantas cosas que le preocupan a nuestro
deporte.
El caso
es que me pongo a leer la entrevista y me digo: de ésta no pasa. Tal como está
el patio, aunque sea con circunloquios y perífrasis deportivas, seguro que
nuestra amiga Alicia se moja esta vez, por lo menos la puntita de la zapatilla.
Es imposible desperdiciar la ocasión. Aunque sea algo suave. Justicia
deportiva. Coraje coño. Como cuando se juega.
Y en
ésas, abro la entrevista y me pongo a leer: “el
plantel lo conforman las jugadoras más idóneas en un momento determinado, no
significa que estén las mejores”. “Hay muchas jugadoras que me gustaría que
estuvieran por posición o por estado de forma”
“no he cambiado nada ni ataque ni en estrategias, he intentado trasmitir
el carácter competitivo que se le exige a una selección”, Y me imagino a todos sonriendo y moviendo la cabeza como
diciendo, lo clava, ha dado en el clavo, como debe ser.
Y lo
que son las cosas; España tiene cada día que pasa una competición más débil.
Pero está claro, esa es otra historia, esa no interesa.
Y me
digo yo: Pues la verdad es que no sé de qué coño me sorprendo. Aquí la culpa la tenemos todos. Por
cobardes e imbéciles.
H. Posse
