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| Comité Nacional de Fúbol Sala |
Para tener alguna opción de
victoria frente a un oponente hay que confiar en nuestra voluntad de obtenerla.
Si ya planteamos retirarnos de la mesa en cuanto nos canten las cuarenta, para eso, joder, ni se baraja.
Una estrategia es una
concatenación de operaciones simples, ninguna de las cuales es determinante
para alcanzar un objetivo, pero todas juntas y debidamente relacionadas,
conducen a él. Requiere planificación y
estudio. Por ejemplo una partida de ajedrez se empieza a gestar con el primer
avance de un peón.
Lo primero que debemos
preguntarnos es, que objetivo queremos
conseguir y si, realmente, queremos
conseguirlo. Quiero creer, llegados a este punto, que todos los actores que
conformamos el futbol sala femenino perseguimos, con nuestras acciones, una
defensa de los derechos e intereses de nuestro deporte.
Parece evidente que ninguna
acción aislada, por sí misma, va a llevar a este objetivo. Ni la ACFSF por un lado, ni la AJFSF por otro reconducirán el rumbo de
las agresiones que sufre nuestro
deporte por parte de nuestros responsables dentro de la RFEF.
Por lo tanto, si la mayor
fuerza que el fútbol sala femenino va a ser capaz de oponer son acciones
aisladas, mejor no ir a la guerra.
No se puede presentar batalla dejando claro que nuestros esfuerzos van a ser
limitados. Y aquí tenemos la primera
debilidad del fútbol sala femenino, nadie, ni los más optimistas, confían hoy
día en la victoria. Las manifestaciones y la unión es poca.
Existe un problema; no jugamos
en terreno neutral, estamos tras las líneas enemigas, ya que el campo de
batalla, que son las competiciones y el entramado federativo, pertenecen a la
RFEF.
Es por ello que el primer
paso sería empezar a preparar la batalla, establecer redes de solidaridad entre todos los que conformamos el fútbol sala femenino, y prepararnos para una
lucha que se presume larga.
A partir de esta línea, es
sólo una sugerencia, un esbozo de lo que podría ser una estrategia para obligar
a la RFEF a escuchar y a defender nuestra competición, a nuestros clubes y a
nuestras jugadoras, mejorando, y no debilitando, la protección de nuestro
deporte.
Lo primero, debemos tener un
objetivo claro, un territorio a conquistar y por el cual nos partamos la cara
hasta conseguirlo. “Volver a la copa de
ocho equipos y que además corra a cargo de la RFEF” y que conste que me
parece un objetivo demasiado poco ambicioso y mínimo. Pero sería un primer
objetivo.
A partir de aquí empezaría
mi plan de batalla, ciertamente sería mejor cualquier otro. Pero como
nadie propone nada, puedo asegurar que, el mío, de momento, es el mejor.
Habría que empezar pidiendo
cuentas detalladas de cuanto le constaría asumir la copa de ocho a la RFEF,
hasta el último céntimo para saber en cuanto valoran la importancia de nuestra
competición.
Este debería ser nuestro primer movimiento de peón.
Es posible, si se quiere es posible, claro que hay esperanza, pero debemos estar todos, o la mayoría, a una. Ahora solo nos queda hacerlo realidad.
Fdo. H. Posse
Este debería ser nuestro primer movimiento de peón.
Es posible, si se quiere es posible, claro que hay esperanza, pero debemos estar todos, o la mayoría, a una. Ahora solo nos queda hacerlo realidad.
Fdo. H. Posse

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