Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

lunes, 7 de septiembre de 2015

Volver a la copa de ocho equipos y a cargo de la RFEF

Comité Nacional de Fúbol Sala
Para tener alguna opción de victoria frente a un oponente hay que confiar en nuestra voluntad de obtenerla. Si ya planteamos retirarnos de la mesa en cuanto nos canten las cuarenta, para eso, joder, ni se baraja.
Una estrategia es una concatenación de operaciones simples, ninguna de las cuales es determinante para alcanzar un objetivo, pero todas juntas y debidamente relacionadas, conducen a él. Requiere planificación y estudio. Por ejemplo una partida de ajedrez se empieza a gestar con el primer avance de un peón.
Lo primero que debemos preguntarnos es, que objetivo queremos conseguir y si, realmente, queremos conseguirlo. Quiero creer, llegados a este punto, que todos los actores que conformamos el futbol sala femenino perseguimos, con nuestras acciones, una defensa de los derechos e intereses de nuestro deporte.
Parece evidente que ninguna acción aislada, por sí misma, va a llevar a este objetivo. Ni la ACFSF por un lado, ni la AJFSF por otro reconducirán el rumbo de las agresiones que sufre nuestro deporte por parte de nuestros responsables dentro de la RFEF.
Por lo tanto, si la mayor fuerza que el fútbol sala femenino va a ser capaz de oponer son acciones aisladas, mejor no ir a la guerra. No se puede presentar batalla dejando claro que nuestros esfuerzos van a ser limitados. Y aquí tenemos la primera debilidad del fútbol sala femenino, nadie, ni los más optimistas, confían hoy día en la victoria. Las manifestaciones y la unión es poca.
Existe un problema; no jugamos en terreno neutral, estamos tras las líneas enemigas, ya que el campo de batalla, que son las competiciones y el entramado federativo, pertenecen a la RFEF.
Es por ello que el primer paso sería empezar a preparar la batalla, establecer redes de solidaridad entre todos los que conformamos el fútbol sala femenino, y prepararnos para una lucha que se presume larga.
A partir de esta línea, es sólo una sugerencia, un esbozo de lo que podría ser una estrategia para obligar a la RFEF a escuchar y a defender nuestra competición, a nuestros clubes y a nuestras jugadoras, mejorando, y no debilitando, la protección de nuestro deporte.
Lo primero, debemos tener un objetivo claro, un territorio a conquistar y por el cual nos partamos la cara hasta conseguirlo. “Volver a la copa de ocho equipos y que además corra a cargo de la RFEF” y que conste que me parece un objetivo demasiado poco ambicioso y mínimo. Pero sería un primer objetivo.
A partir de aquí empezaría mi plan de batalla, ciertamente sería mejor cualquier otro. Pero como nadie propone nada, puedo asegurar que, el mío, de momento, es el mejor.
Habría que empezar pidiendo cuentas detalladas de cuanto le constaría asumir la copa de ocho a la RFEF, hasta el último céntimo para saber en cuanto valoran la importancia de nuestra competición.

Este debería ser nuestro primer movimiento de peón.

Es posible, si se quiere es posible, claro que hay esperanza, pero debemos estar todos, o la mayoría, a una. Ahora solo nos queda hacerlo realidad. 
Fdo. H. Posse

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