![]() |
| No más mentiras piadosas |
La
gran mayoría de los clubes femeninos no tenemos ni queremos tener tiempo para
reflexionar y cuestionarnos nuestra función y nuestro funcionamiento. Lo único
que nos interesa es ganar. El objetivo
vital es ganar, un comportamiento totalmente legítimo y comprensible. Todo lo demás nos trae sin cuidado.
Somos
competitivos, ambiciosos y codiciosos. Y lo somos porque creemos que ésta es la
mejor manera de sobrevivir. Estamos tan obsesionadas con el corto plazo, que nos
convencemos a nosotros mismos de que no podemos permitirnos el lujo de preguntamos
para qué sirve lo que hacemos. Ni siquiera pensamos sobre cuál es el impacto
real que tiene sobre nuestra sociedad más cercana.
¿Para
qué queremos que sirva lo que hacemos? ¿Cuál es nuestra razón de ser?
Somos
como somos y perdemos de vista lo fundamental, lo que realmente importa:
existimos, jugamos y competimos para lograr “LA IGUALDAD REAL”. Y por igualdad no
me refiero a conceptos etéreos que poner en un díptico o enmarcar en una pared.
“LA
IGUALDAD REAL” debe ser la brújula interior que nos permita tomar decisiones
alineadas con nuestra conciencia como clubes. Sólo por medio de este
"autoconocimiento" podemos descubrir nuestro verdadero propósito.
La
paradoja es que a pesar de nuestros esfuerzos por sobrevivir, funcionamos de
tal modo que estamos condenados a desaparecer. La ignorancia de no saber nuestra
razón de ser y la inconsciencia de
no querer saberlo nos lleva a huir de lo único que puede salvarnos: LA LUCHA
POR LA IGUALDAD REAL.
Los clubes femeninos
debemos ser RADICALES E INTRANSIGENTES
con todo aquello que se refiere a nuestra
esencia. Los árboles no pueden renunciar a sus raíces, al canal por el que
reciben el alimento para crecer. Nosotros, los clubes femeninos no podemos renunciar
a nuestra razón de ser, conseguir de manera innegociable LA IGUALDAD REAL.
Fdo. H. Posse

No hay comentarios:
Publicar un comentario