| "La paciencia es un árbol de raíces amargas, pero de frutos muy dulces" |
"Rápido",
"de prisa", "inmediato", "ahora"... son
expresiones cotidianas en los tiempos que corren. La impaciencia es, quizás, la
característica más significativa que define nuestro día a día. Todo se basa en
"aquí y ahora"; ya no hacemos planes a medio plazo y mucho menos a
largo plazo. Y, por supuesto, esto también ocurre en la formación de nuestras
jugadoras más jóvenes.
Hoy, en las
sesiones de entrenamiento, todo es impaciencia, todo superficial. Bien se podría decir “Entrenamos en un tuit”
por nuestra capacidad de querer condesar todo en una sola sesión, todo en un solo
ejercicio.
Queremos
enseñar tan deprisa que incluso tenemos la tendencia, algo absurda, de creer
que cuanto más complejos e indescifrables
sean los ejercicios mas rápido se aprenderán los conceptos del juego. Queremos
enseñar música sin saber leer las partituras. Les ponemos el Quijote en las
manos antes de enseñar a leer. “Rápido”, “de prisa”, “inmediato”, “ahora”, que
cada fin de semana nos piden resultados.
La impaciencia en la formación de las mas jóvenes solo
puede generar desencanto, frustración, agresividad, depresión. Necesitamos una formación
que deje de lado lo inmediato. Formar jugadoras significa dotar de las
herramientas (técnica, táctica, físico, psicológico, destrezas, habilidades)
necesarias para poder afrontar su progresión como jugadoras, para saber
adaptarse a situaciones cambiantes, y eso es un proceso de largo recorrido.
Fdo. H.Posse
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