Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

viernes, 24 de octubre de 2014

Cada niño que pisa una pista es para jugar y no a los gritos

Cada niño que pisa un campo es para jugar y no a los gritos
He de confesar que los clubes somos poco cuidadosos a la hora de elegir a nuestros formadores, que son los responsables de enseñar a nuestros niños. La primera premisa que deberíamos cumplir y olvidamos enseguida, es que nuestros niños cada vez que pisen una pista es para jugar y no a los gritos.

¿Os imagináis a la maestra de un niño gritando porque no se aprende la tabla del cuatro?¿Verdad que no? Entonces, ¿por qué aceptamos que los niños de nuestras canteras tengan que aprender a base de gritos, por el simple ego del "club" o de su “formador”, para que pueda o podamos decir “mi equipo campeón”?

Sería lógico pensar, que los clubes y los formadores debemos crear un clima de seguridad y confianza para que los niños puedan volcar toda su creatividad e imaginación. Claro, que viendo partidos y entrenamientos, más bien parece todo lo contrario. Todo indica que estamos fabricando niños preparados para la angustia de la competición, obligando a cumplir órdenes pintorescas y carentes de sentido la mayoría de las veces, con un único objetivo, "ganar"

Lo mas triste es que los clubes nos hemos convertido en cómplices y verdugos de dicho desatino. No les cortemos las ilusiones, no les robemos la libertad. No seamos tan egoístas. Los niños no tienen la culpa de nuestras frustraciones, limitaciones e incompetencias.

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