Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

martes, 14 de octubre de 2014

No todas las escaleras mecánicas llevan a la sección de oportunidades

No todas las escaleras mecánicas llevan
 a la sección de oportunidades
Si no lo sabéis, que imagino que no, ayer por motivos que no vienen a cuento, me tocó entrenar al Promesas.  Al final de la sesión, cuando todo el grupo estaba estirando y charlando Tere comentó, “Hemos entrenado bien”. 

Sin darme apenas cuenta me he despertado esta mañana dando vueltas a las palabras de Tere. Confieso que de entrenamientos de fútbol sala se mas bien poco por no decir casi nada.
  
¿Qué es entrenar bien?

Para algunos entrenar bien es haber realizado un entrenamiento con un gran componente físico, con mucha intensidad y entrega. Para otros, entrenar bien es realizar tareas eminentemente tácticas donde se realizan las pausas necesarias para interpretar situaciones de juego. Otros tantos, aseveran entrenar bien cuando se han conseguido un gran número de finalizaciones a gol en todo de  situaciones, incluso lejanas del juego real…

Si se enfrentan dos equipos, ambos equipos con “buena semana de entrenamientos” pero con formas diferentes de concebirlo, ¿existe una relación directa con las posibilidades de ganar?, ¿Quién está más cerca de conseguir la victoria, el que más ha trabajado intensamente o el que ha trabajado más tácticamente? La respuesta para mi parece obvia, no lo sé.

Como es evidente yo tengo mi metodología y mi idea de concebir los entrenamientos. Lo primero que intento es hacer una lectura de las relaciones que se crean entre las jugadoras cuando hay están dentro y fuera de una cancha de juego. Intentando ofrecer situaciones y estímulos ricos para potenciar esas relaciones. Ese camino me lo marcan las jugadoras y no yo, para a partir de aquí crecer, competir y ganar partidos. 

Entrenar bien o no debe ser percibido por las sensaciones que nos arrojan nuestras jugadoras y no por nuestra apreciación subjetiva y muchas veces egoísta. Pero ya digo, que esta es mi manera de concebir los entrenamientos.

Existen infinidad de planillas, hojas de control. Se cuantifica todo, las abdominales realizadas, los metros recorridos, los tiros realizados, la asistencia, la hora de llegada, la ropa de entreno, etc,  pero ¿cuantificamos las sensaciones que provocamos con nuestros entrenamientos?, ¿entrenamos también las emociones?. En resumen, entrenar bien lo marcamos por la apreciación subjetiva de nosotros, de los entrenadores, nunca por las sensaciones de nuestras jugadoras.

Para concluir, ante la pregunta “¿qué es entrenar bien?”, diré que cuando consigues que las jugadoras confíen en ti no estas entrenando mal, pero cuando consigues como entrenador que tus jugadoras confíen en ti y además confíen en ellas mismas y en sus compañeras, independientemente de la metodología utilizada, a partir de ese momento creo que estas entrenando muy bien. Pero, ya debes saber que no todas las escaleras mecánicas llevan a la sección de oportunidades.


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