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| No todas las escaleras mecánicas llevan a la sección de oportunidades |
Si no lo sabéis, que imagino que no, ayer por
motivos que no vienen a cuento, me tocó entrenar al Promesas. Al final de la sesión, cuando todo el grupo
estaba estirando y charlando Tere comentó, “Hemos entrenado bien”.
Sin darme apenas cuenta me he despertado esta
mañana dando vueltas a las palabras de Tere. Confieso que de
entrenamientos de fútbol sala se mas bien poco por no decir casi nada.
¿Qué es entrenar bien?
Para algunos entrenar bien es haber realizado
un entrenamiento con un gran componente físico, con mucha intensidad y entrega.
Para otros, entrenar bien es realizar tareas eminentemente tácticas donde se
realizan las pausas necesarias para interpretar situaciones de juego. Otros
tantos, aseveran entrenar bien cuando se han conseguido un gran número de
finalizaciones a gol en todo de situaciones, incluso lejanas del juego
real…
Si se enfrentan dos equipos, ambos equipos
con “buena semana de entrenamientos” pero con formas diferentes de concebirlo,
¿existe una relación directa con las posibilidades de ganar?, ¿Quién está más
cerca de conseguir la victoria, el que más ha trabajado intensamente o el que
ha trabajado más tácticamente? La respuesta para mi parece obvia, no lo sé.
Como es evidente yo tengo mi metodología y mi
idea de concebir los entrenamientos. Lo primero que intento es
hacer una lectura de las relaciones que se crean entre las jugadoras
cuando hay están dentro y fuera de una cancha de juego. Intentando
ofrecer situaciones y estímulos ricos para potenciar esas relaciones. Ese
camino me lo marcan las jugadoras y no yo, para a partir de aquí crecer,
competir y ganar partidos.
Entrenar bien o no debe ser percibido por las
sensaciones que nos arrojan nuestras jugadoras y no por nuestra apreciación
subjetiva y muchas veces egoísta. Pero ya digo, que esta es mi manera de
concebir los entrenamientos.
Existen infinidad de planillas, hojas de
control. Se cuantifica todo, las abdominales realizadas, los
metros recorridos, los tiros realizados, la asistencia, la hora de llegada, la
ropa de entreno, etc, pero ¿cuantificamos las sensaciones que
provocamos con nuestros entrenamientos?, ¿entrenamos también las emociones?. En resumen, entrenar bien lo
marcamos por la apreciación subjetiva de nosotros, de los entrenadores, nunca
por las sensaciones de nuestras jugadoras.
Para concluir, ante la pregunta “¿qué es
entrenar bien?”, diré que cuando consigues que las jugadoras confíen en ti no
estas entrenando mal, pero cuando consigues como entrenador que tus jugadoras
confíen en ti y además confíen en ellas mismas y en sus compañeras,
independientemente de la metodología utilizada, a partir de ese momento creo
que estas entrenando muy bien. Pero, ya debes saber que no todas las
escaleras mecánicas llevan a la sección de oportunidades.

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