Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

lunes, 2 de febrero de 2015

El lado oscuro

¡Que la fuerza te acompañe!
Hay jugadoras y jugadoras, claro. Las hay que te ganan desde el primer día. Atentas, trabajadoras, capaces y responsables, que muestran un increíble interés por todo lo que dices. Llegan puntuales a los entrenamientos. Siempre bien uniformadas a la hora de entrenar o viajar. Respetan a sus compañeras y siempre están dispuestas a ayudar. Son prudentes, educadas y, por supuesto, el móvil lo apagan en las comidas y en las charlas de vestuario. En fin, un lujazo. 

Luego están las otras, el lado oscuro.


Las otras te sacan de quicio. Incordian, hablan e interrumpen constantemente. Se pasan el entrenamiento despistadas, en su mundo. En las charlas, viajes y comidas viven enganchados a sus teléfonos móviles y, por supuesto, viven instaladas en la queja perpetua del "¿y esto para qué sirve?". En fin, un drama.

Trabajar con las primeras es una bendición, hacerlo con las segundas puede convertirse en un infierno. Todos hemos tenido una o varias jugadoras, cuando no grupos, que nos han superado y dificultado enormemente nuestra labor.

Aceptemos el reto, pues, y adentrémonos en el lado oscuro. Las "otras" nos ponen a prueba, el contacto con ellas puede mejorar nuestra labor como entrenadores. De hecho, quizá nuestra verdadera medida como entrenadores se corresponda con la capacidad que tengamos para comprender y empatizar con ese tipo de jugadoras. Adaptarnos a perfiles diversos y evitar la uniformidad, la rigidez, el prejuicio y la etiqueta deben ser, entre otros, objetivos fundamentales para realizar este acercamiento al que, por otra parte, estamos obligados como entrenadores.

Además, después de todo, “el lado oscuro” tiene su punto, ¿o no?

¡Que la fuerza te acompañe!

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