Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La frágil relación entrenador-jugador-a

La frágil relación entrenador-jugador
Con los años me vienen a la mente recuerdos de algunos de los jugadores-as a los que tuve el placer de entrenar. Una parte de estos recuerdos son gratos, aunque también conservo algunos ingratos. También hay muchos de los que no logro acordarme, imagino que porque no fui capaz de conectar con ellos-as, de establecer una relación adecuada que me dejara algún tipo de huella o alguna cicatriz.

En mi opinión, esto sucede porque la principal característica de la relación entrenador-jugador es la fragilidad. Siempre se está pendiente de un fino hilo que puede romperse por cualquier pequeño detalle. Es muy difícil encontrar el equilibrio. De hecho, como entrenador lo más triste es no llegar a conectar con tus jugadores-as.

Los entrenadores, como cualquier persona, tenemos la tendencia irracional a los prejuicios, somos poco dados a la reflexión y, por ello, etiquetamos a los jugadores por pequeños detalles, por primeras impresiones o por cualquier otra nimiedad. Pero, precisamente como somos entrenadores deberíamos evitar las etiquetas y los prejuicios. La empatía es un valor fundamental para cualquier técnico. La capacidad de entender al jugador, de ponerse en su lugar, es fundamental para el aprendizaje.

He de admitir que una de las misiones mas difíciles para mí como entrenador siempre ha sido descubrir cual es el "nivel de afectividad ideal” en las relaciones  entrenador-jugador/a.  De hecho, todavía sigo buscando ese nivel. 

¿Y vosotros, lo habéis encontrado?


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