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| La frágil relación entrenador-jugador |
Con los años
me vienen a la mente recuerdos de algunos de los jugadores-as a los que tuve el
placer de entrenar. Una parte de estos recuerdos son gratos, aunque también
conservo algunos ingratos. También hay muchos de los que no logro acordarme,
imagino que porque no fui capaz de conectar con ellos-as, de establecer una
relación adecuada que me dejara algún tipo de huella o alguna cicatriz.
En mi opinión,
esto sucede porque la principal característica de la relación entrenador-jugador
es la fragilidad. Siempre se está pendiente de un fino hilo que puede
romperse por cualquier pequeño detalle. Es muy difícil encontrar el equilibrio.
De hecho, como entrenador lo más triste es no llegar a conectar
con tus jugadores-as.
Los
entrenadores, como cualquier persona, tenemos la tendencia irracional a los
prejuicios, somos poco dados a la reflexión y, por ello, etiquetamos a los jugadores
por pequeños detalles, por primeras impresiones o por cualquier otra nimiedad.
Pero, precisamente como somos entrenadores deberíamos evitar las etiquetas y los
prejuicios. La empatía es un valor fundamental para cualquier técnico.
La capacidad de entender al jugador, de ponerse en su lugar, es fundamental
para el aprendizaje.
He de admitir que una de las misiones mas difíciles para
mí como entrenador siempre ha sido descubrir cual es el "nivel de afectividad ideal” en
las relaciones entrenador-jugador/a. De hecho, todavía sigo buscando ese nivel.
¿Y vosotros, lo habéis encontrado?

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