Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

WhatsApp: “TODO BIEN, NO HAY PORQUE PREOCUPARSE. HEMOS GANADO”

Todo mal. Hemos perdido. Tenemos que hablar
Antes de nada me gustaría hacer una advertencia importante, más bien, muy importante. Sólo me refiero al trabajo con las categorías menores, en la base, en la formación.

Bueno pues al lío. Mantra para los responsables de formar jugadoras: “El problema no está nunca en la derrotas

A menudo, por desgracia, los resultados del fin de semana, son el único medio de comunicación entre entrenadores, padres y niñas. Y esta acostumbra a ser una comunicación telegráfica, e insustancial. Es como si cada fin de semana el entrenador enviara un WhatsApp diciendo: “Todo bien, no hay porque preocuparse. Hemos ganado”. Al recibirlo, los padres y las niñas se afanan en contestar: “OK(emoticono sonriente)".

Claro que en ocasiones cambia un poco el mensaje enviado por el entrenador Todo malHemos perdido. Tenemos que hablar”. La respuesta por parte de los padres y las jugadoras no se hace esperar: “OK (emoticono furioso)”.

Aparecen las derrotas y se encienden las sirenas. Desgraciadamente todos buscan culpables más que soluciones. Utilizar los resultados del fin de semana como único indicador del progreso de las jugadoras es algo extremadamente peligroso. Porque este es un indicador que avisa tarde y mal. Y lo que es más peligroso es que trasladamos a nuestras jugadoras la misma convicción: “Mientras se gane, todo está bien”. Lo importante es el resultado final, no el aprendizaje. La consecuencia más calamitosa de este planteamiento es que sacrificamos el "deseo" de aprender a jugar y a ganar por la "necesidad" de ganar.

Muchos de los problemas que presentan las jugadoras cuando llegan a la élite se ven venir desde lejos. Ni para bien, ni para mal, ninguna jugadora aprende de repente, de hoy para mañana. Pero esas pequeñas deficiencias, (técnicas, tácticas, físicas, psicológicas, emocionales), esa multitud de síntomas, poco parecen importar mientras no se reflejen en los resultados de los sábados. Mientras se ganen partidos y el historial del club y del entrenador sigan inmaculado, mientras sigamos ganando, todo está bien. Padres, entrenadores y clubes nos hacemos los distraídos, miramos hacia otro lado, confiados en que la llegada a la élite hará que la jugadora muestre todo lo que no se le enseñó. 

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