Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

lunes, 29 de junio de 2015

A veces uno se aburre demasiado

Tenemos a un grupo de niñas correteando por la pista, jugando con la pelota, regateando, pasando y conduciendo el balón. Jugando, riendo, disfrutando.
De repente les avisamos con una estridente voz de que el tiempo de “jugar” ha terminado. Les ponemos en círculo en el centro de la pista, y comenzamos el entrenamiento con una larga charla. Les decimos como se regatea, como se pasa el balón o como se conduce.
Les señalamos una determinada jugada para que observen los esquemas. Y si observamos que alguna se “distrae” mirando a la pelota, le reprendemos, sacamos los balones de la pista y comenzamos el entrenamiento. 
 
Y como cualquier otro día, empezamos el entrenamiento convencidos de que la realidad del juego la podemos descifrar entre las páginas de los libros y una pizarra.
 

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