La
RFEF está en crisis, la selección femenina
está la primera de la cola, de una fila muy larga, que para mi desgracia cierra
el futsal femenino.
Ha
sonado el despertador y el susto ha
sido mayúsculo para más de uno. Tal vez ha llegado el momento de renovar la RFEF
para que no sufra con los vientos
libertarios que se esperan.
La
revisión de la masculinidad obliga a no saltarse la asignatura de la igualdad. Ya es hora de que las
secciones femeninas saquen la cabeza y se les dé bola con el mismo rigor y
énfasis con el que se trata a las masculinas.
Ya
está bien de tanto reverenciar a los poderosos y de ningunear a las oprimidas. Empieza
a quedar muy obsoleto el traje de PAPA
FEDERACION, que se lía a repartir bofetones y besos dependiendo de las
circunstancias.
Debemos
acabar con los tiempos de los discursos en las grandes ocasiones, de ser
voceros (seleccionadores femeninos) de un patriarcado rancio que aunque se cae a trozos sigue siendo muy rentable.
A los RFEF le falta reflexión
sobre su nueva condición, convencimiento para romper el corsé tan arraigado durante
tantos años y la brújula para orientarse en estos nuevos tiempos.

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