Barrio, sentimiento y tradición

Si alguien me preguntara ¿a que huele un vestuario? Le diría que huele a sonrisas, a lágrimas; a sacrificio, a esperanzas, a sueños, a dolor. Le diría que, ¡¡Huele a Vida!!

miércoles, 14 de enero de 2015

La interesante teoría de las ventanas rotas

Veamos el ejemplo dentro de un club

En 1969, en la Universidad de Stanford (EE. UU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y color. A uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.


Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, la radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio, el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, de derecha y de izquierda. Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí. Cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación, que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

La lectura que nos da esta teoría es extrapolable a múltiples ámbitos, uno de ellos bien podría ser en el funcionamiento dentro de un club de fútbol sala femenino.


Tan solo veamos el ejemplo
Si alguien pone una gilipollez en el wuassap del grupo y no lo corriges pronto, se convertirá en un grupo lleno de gilipolleces en pocos días y al final nos volveremos todos gilipollas. Si permitimos que las zonas de trabajo y las instalaciones de un club tengan desperfectos y suciedad pronto se convertirá en un basurero. Si permitimos que los técnicos, jugadoras se manejen con poco respeto, malas palabras, se deterioraran las relaciones interpersonales. Si permitimos malos hábitos deportivos en jugadoras y técnicos mas pronto que tarde irán apareciendo conductas poco deseables. Si nos manejamos con pequeñas mentiras, acabaremos creyéndolas y generando más.

Si no cuidamos los pequeños detalles, estamos sembrando posibilidades de un deterioro que puede acelerarse. Y la lista sería interminable. En resumen, si permites el vicio y no lo reparas pronto, luego no te sorprendas si te encuentras en medio de un lodazal en el que tú has sido parte por activa o por pasiva. La bola de nieve del abandono, el maltrato, la injusticia, la pereza o la mentira tiende a crecer rápidamente cuando hay signos externos que lo muestran y no son reparados con celeridad.

La no reparación inmediata de una conducta inapropiada emite un mensaje a la entidad: la impunidad se permite, pueden ir todos a saco. Si no se transmite el mensaje de respeto y cuidado hacia lo que tenemos, y dejamos que el deterioro, el abandono o la resignación ganen la partida, entonces la degradación tenderá a propagarse rápidamente. En conclusión, si queremos evitarlo, hay que arreglar la ventana rota cuanto antes.

Feliz Reflexión. 

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