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| Nuestra enfermiza obsesión por encerrarlo todo en gráficas y estadísticas |
Intentaré explicarme de la mejor manera posible.
Cuando clasificamos a las jugadoras por (minutos,
goles, recuperaciones, perdidas…) pretendemos abarcar la realidad total atendiendo
a un reducido número de variables. Y esto nos lleva a buscar desesperadamente
similitudes, al tiempo que minimizamos y obviamos las diferencias.
Simplificamos para poder comprender, y por tanto,
perdemos los matices y, en muchos casos, la esencia. Olvidando que son los
matices los que conforman la verdadera realidad de las jugadoras.
Por ejemplo, lo más simple y cómodo es clasificar
identificando los dos extremos de cada situación. La jugadora que falla más
pases y la que menos falla. La jugadora que más balones roba y la
que menos. Sin matices, tan solo cifras, gráficas. Todo sea por nuestra enfermiza obsesión de trasladar la realidad de las jugadoras al papel.
Esto supone una burda y torpe manipulación, así como una visión reduccionista y miope de la realidad.
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| Los matices |
¿Dónde quedan los
matices? Esa pelota perdida, ese balón robado… ¿Tenía apoyo o no lo tenía,
era un pase de gol o era un pase fácil…?
Los matices son todo a la hora de analizar las cifras,
los datos, las estadísticas. Pero en cambio, las soltamos como si en esos fríos números se encerrara toda la verdad. No pasa nada si esos números no reflejan la realidad de juego, solo es el daño colateral que provocamos al intentar
explicar la realidad del jugador a través de gráficas y estadísticas.
Entrenar es una actividad compleja en la que, como siempre me digo: "no existen recetas mágicas y universales. No todos son estadísticas y números"
Aunque existen pautas y recomendaciones de uso
general, la singularidad de cada situación, de cada jugadora, de cada momento, de cada equipo, convierten
el análisis de un jugador dentro de un partido en el arte de la peculiaridad,
de la excepción. Y eso amigos, eso sí que lleva trabajo...
Cuántas veces oímos a muchos entrenadores orgullosos
entonar aquello de: “tengo todos los datos de cada partido de jugador” como principal
expresión de conocimiento, y como ejemplo de buen control.
Yo mientras tanto espero a que alguno me muestre esa hoja anexa a la ficha de control con los matices de ese partido, de cada jugador. Esa hoja que, realmente de valor a los números.
Y mientras llega ese día, sigo preguntándome si: ¿hay algo más injusto que tratar los
datos olvidando los matices?, ¿más injusto que sacrificar esos matices en pro
de la norma y la estadística?, ¿más injusto que sacrificar la creatividad en
favor de la productividad?
Dejemos de lado los números, las estadísticas y las metodologías milagrosas y agarremos la cuchara de la diversidad e intentemos abarcar cuanto más mejor, aún así,
siempre habrá algo que se nos escape.
Yo por si acaso sigo rellenando mi hoja al final de cada partido, de cada entrenamiento con los matices que he creído ver y que dan vida a cada estadística, a cada gráfica que pueda realizar.
No olvidemos que con el tiempo nadie recordará si aquel día donde la estadística refleja que la jugadora número 7 perdió tantos balones vino enferma al partido y tuvo que jugar. O si la número 14 robó un montón de balones, pero resulta que la mayoría fueron cuando el rival perdía y arriesgaba todos los pases.
P.D. Se me olvidaba informar que se ha suspendido el torneo de Navidad que se tenia que jugar el día 27 en Majadahonda. Mas información en http://huele-a-vestuario.blogspot.com.es/2014/12/el-selecto-club-de-los-mafiosos.html



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