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| Esfuerzo, sudor y entrenamiento no pueden ir nunca separados |
A
menudo tendemos a confundir conceptos,
y ello nos lleva a conclusiones equivocadas. Uno de estos errores es considerar
los términos ir a entrenar y
entrenar como sinónimos. Lo
cierto es que ir a entrenar y entrenar son conceptos evidentemente relacionados, aunque existen diferencias sustanciales entre ellos.
Ir
a entrenar no es, ni mucho menos, patrimonio exclusivo de las jugadoras.
También suelen acudir a los entrenamientos algunos padres, amigos, incluso
también se ve algún que otro aficionado en las gradas. Entrenar presupone una
intención previa. Es una actividad premeditada y consciente. Las jugadoras
deben aprender que la principal diferencia que hay entre ambos conceptos radica
en esa intención.
No sólo basta con acudir al entrenamiento, se
necesita el esfuerzo, el sudor y la concentración que necesariamente implica entrenar. Estar
presente en cuerpo y mente. Lo que en educación llamaríamos “hincar codos”, “estudiar”. Sencillo, hay que estudiar si queremos
aprender.
Partiendo
de esta diferenciación, son muchas jugadoras las que se ven tentadas, bajo la estúpida y publicitada ley del mínimo
esfuerzo, (aprenda ingles en tan solo 3 meses), a pensar que van a aprender y mejorar con solo
acudir a los entrenamientos, olvidando que esfuerzo, sudor y entrenamiento no pueden ir nunca separados.
Ahora
bien, como en tantas otras cosas, gran parte del éxito de que las jugadoras aprendan
a “hincar codos”, incluso nos reclamen “estudiar”, en definitiva, que aprendan
a distinguir la diferencia que existe entre ir a entrenar y entrenar la tiene
el entrenador.
¡¡Por eso es tan difícil entrenar!!

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