Durante mi infancia, cuando los
jerséis se me iban rompiendo por los codos, mi madre cogía aguja e hilo y los remendaba con amor y destreza,
quedando como nuevos durante una buena temporada. Y así, el jersey era cosido y
recosido tantas veces como fuera necesario.
Hoy en día priman los
valores del consumismo por
encima de cualquier otro, se potencia y se valora el "usar y tirar". Cuando algún jersey está ligeramente
desgastado, cuando no gusta su color, o cuando ese jersey resalta los
defectos de uno, rápidamente se tira a la basura y se compra otro
nuevo. ¿Cuántos jerséis tirados a la basura sin un mínimo de consideración
y respeto?
Lo mas preocupante, es que desde que
nos pusieron un nuevo sastre al frente de todo, se acabo lo de aguja e hilo y remendar con amor y destreza. Nada de coser las estructuras de nuestro deporte para mejorarlo. Solo
interesa ir de compras,
nada de coser. “Todo forma y es parte del negocio. ¡Y que negocio!”
Nada de antisistemas,
de voces disonantes... Sabemos que el sastre es paciente, espera su
oportunidad y cuando todos miran para otro lado desliza su tijera con suavidad. Y mientras todo esto sucede, nadie pregunta, nadie responde. Pero todos saben que está
pasando.
Tras este nuevo fracaso, imagino que
volveremos a ver nuevas reformas, nuevos jerséis, pero eso sí, siempre el
mismo sastre. La realidad es que no se necesitan más reformas, se
necesita un nuevo sastre, que coja aguja e hilo y cosa y recosa con
mucho amor y destreza.
Entre la escasez de recursos de los clubes, el derroche de la RFEF, (ver lista de viaje de directivos y
técnicos a Costa Rica), la contrarreforma de la Copa, (sólo
4 equipos), la no creación de selecciones inferiores, etc. Es normal y
más que evidente que en estos últimos 5 o 6 años el ascensor que baja al fondo del pozo
siga funcionando.
¡Por favor, mientan
y díganme que esto es solo un cuento!

No hay comentarios:
Publicar un comentario