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| Top Chef |
Los
programas de cocina se han adueñado de la programación de televisión, por tanto que mejor
que aprender a elaborar los menús de entrenamiento con los mejores chef de cocina del mundo.
Igual
que la comida, los entrenamientos deben ser sanos y sabrosos a la vez, es
decir, deben satisfacer las necesidades del equipo y de las jugadoras.
Para
hacer un buen “menú de entrenamiento” los ingredientes son fundamentales: hay
que utilizar una buena dosis de vocación, conocimiento y un buen puñado de
entusiasmo.
Para
ser un buen entrenador no es necesario ser Ferran Adrià, Massimo Bottura o Katie
Button. Pero sí que es conveniente tener su actitud para replantearse lo
establecido y buscar nuevas maneras de hacer las cosas. Los entrenadores debemos
estar siempre dispuestos a replantearnos nuestros métodos, analizarlos, evaluarlos
y ver qué se puede mejorar, qué da mejores resultados y en qué situaciones lo hace.
Hay
entrenadores que por convicción o por desidia deciden no complicarse la vida y
darle a sus jugadores solo aquello que les gusta. Pero no podemos alimentarnos
exclusivamente de patatas fritas y hamburguesas, debemos comer de todo, y de una
manera equilibrada. Lo mismo sucede en nuestros equipos: no podemos
utilizar un solo recurso, ya sea Integrado, analítico, físico, táctico, técnico o
cualquier otro: en la variedad de recursos reside la clave del éxito.
Una buena forma de preparar los entrenamientos puede
ser plantearla como un menú:
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| Menú de entrenamiento |
Entrante: Algo ligero, que motive y predisponga
a nuestros jugadores para el aprendizaje.
Primer plato: Es el momento álgido, donde se
realiza el trabajo del contenido principal.
Segundo plato: Algo más ligero pero que complemente
al plato principal.
Postre: Acabar con algo dulce, sabroso, que
deje buen sabor de boca y facilite la asimilación de lo trabajado.
Unos
buenos entrenamientos, como una alimentación sana, hacen que nos desarrollemos
adecuadamente. Igual que sucede cuando uno se alimenta exclusivamente de fast
food, estoy convencido que las horas que se dedican al entrenamiento con el único objetivo de engullir, es decir, de entrenar sin asimilar ni dar tiempo a digerir esfuerzos y conceptos
(eso que algunos confunden erróneamente con reventar al jugador entre semana), es tiempo perdido.
A ver si me explico..., igual que
sucede con nuestro sistema digestivo, cuando entrenamos también defecamos todo
aquello que no somos capaces de asimilar correctamente. Nuestro cuerpo, esa
máquina maravillosa, tiene la capacidad de conservar todo aquello que asimila y
de repeler todo aquello que no le aporta nada. Lo jodido es que nuestro cuerpo
lo defeca en forma de lesiones.
Cuando
lo que engulle nuestro cuerpo es mucho más de lo que puede asimilar, podemos afirmar
sin temor a equivocarnos que los entrenamientos que estamos proporcionando a
ese jugador son una verdadera “mierda”
Cuidemos los
entrenamientos de nuestros jugadores, de nuestros equipos. Ofrezcamos una dieta digerible, que
les permita crecer como deportistas, que les permita mejorar siempre en
cualquier lugar, tiempo o contexto... y, si es posible, disfrutar con ello.
En los entrenamientos, como en la comida, lo importante no es engullir mucho sino asimilar lo que comemos.


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